Jane Eyre
Jane Eyre La pregunta era del todo acertada, pues la cara del caballero era del mismo color que el vestido de la dama.
—Bastante bien —declaró él. Y con una inclinación de cabeza se apartó de la puerta.
Ella se fue en una dirección; él en otra. Ella interrumpió en dos ocasiones sus pasos de hada para volverse a observarle; él no se giró ni una sola vez.
Asistir al sufrimiento y sacrificio de otros hizo que dejara de pensar solo en mà misma. Diana Rivers habÃa dicho que su hermano era «implacable como la muerte». No habÃa exagerado.