Jane Eyre
Jane Eyre »Hace veinte años, un sacerdote pobre (cuyo nombre no resulta relevante en este momento) se enamoró de la hija de un hombre rico. Ella también le amaba y se casó con él, en contra de los consejos de todos sus amigos, quienes, en consecuencia, la repudiaron inmediatamente después del enlace. En dos años, la mÃsera pareja habÃa muerto y descansaban uno junto a otro bajo una misma lápida. (He visto su tumba: formaba parte de un enorme cementerio que rodea la vieja y ennegrecida catedral de una ciudad industrial del condado de …shire.) Dejaron una hija, que, desde su nacimiento, no conoció otro regazo que el de la caridad, tan frÃo como el de este paisaje invernal que casi acaba conmigo esta noche. Fue esta misma caridad quien se encargó de conducir a la desgraciada criatura hasta la casa de sus adinerados familiares maternos. La crió una tÃa polÃtica, llamada (y ahora ya sà que resulta imprescindible dar nombres) señora Reed, de Gateshead. Se sobresalta: ¿ha oÃdo algún ruido? Yo dirÃa que no es más que una rata que corre por las vigas de la clase contigua: era un granero antes de que la acondicionara, y ya se sabe que estos sitios suelen estar infestados de roedores. Sigamos. La señora Reed mantuvo a la huérfana en su hogar durante diez años: si fue feliz o no en su compañÃa, no puedo decirlo porque lo ignoro. Sin embargo, sà sé que, transcurrido este tiempo, la envió a otro lugar que usted conoce. SÃ, no es otro que el colegio Lowood, donde usted pasó tantos años. Al parecer, allà desarrolló una carrera muy honorable: de alumna se convirtió en profesora, exactamente igual que usted. Lo cierto es que me sorprende la cantidad de puntos en común que hay entre esa historia y la suya, pues esa joven también abandonó Lowood para emplearse como institutriz. ¿Lo ve? De nuevo parecen seguir caminos paralelos. Ella pasó a encargarse de la educación de la protegida de un tal señor Rochester.