Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ignoro todo lo referente al señor Rochester: la carta solo le menciona para narrar ese intento fraudulento e inmoral del que le he hablado. Sería mejor que preguntara el nombre de la institutriz. La naturaleza del acontecimiento sucedido requiere su presencia.

—¿Nadie ha ido a Thornfield Hall? ¿Nadie ha visto al señor Rochester?

—Supongo que no.

—Pero ¿le escribieron?

—Por supuesto.

—¿Y qué dijo él? ¿Quién tiene sus cartas?

—El señor Briggs me comentó que la respuesta a su solicitud no estaba firmada por el señor Rochester, sino por una dama, Alice Fairfax.

Me quedé helada, invadida por el desaliento. Mis peores temores se hacían realidad: con toda probabilidad él había abandonado Inglaterra, preso de la desesperación, hacia algún antiguo refugio de su primera estancia en el continente. ¿Qué droga encontraría para paliar el sufrimiento? ¿En qué objeto precipitaría su pasión? No me atreví a contestar. ¡Oh, mi pobre señor —una vez casi mi esposo— a quien a menudo llamé «mi querido Edward»!

—Tiene que tratarse de un hombre malvado —señaló el señor Rivers.

—Usted no le conoce, así que absténgase de juzgarle —le dije acaloradamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker