Jane Eyre
Jane Eyre ¡Acababa de dar la vuelta a un naipe nuevo! Lector, no negaré que resulta agradable pasar de la indigencia a la riqueza en un momento, pero comprende que no es algo fácil de asumir, y por consiguiente de disfrutar, de manera inmediata. Hay en la vida otros acontecimientos más emocionantes y conmovedores: esto es algo sólido y real, un asunto mundano carente de idealismo, y como tal sugiere una respuesta sobria y mesurada. Uno no salta y se pone a gritar de alegrÃa; más bien empieza a considerar las responsabilidades económicas que se le avecinan. Sobre esa base de satisfacción real se alzan ciertas preocupaciones muy serias. Por eso nos reprimimos, y ocultamos la alegrÃa bajo una solemne capa de seriedad.
Además, las palabras «herencia» y «legado» van de la mano de «muerte» y «funeral». Acababa de saber que mi tÃo, el único pariente que tenÃa, habÃa muerto; alguien a quien, desde que me enteré de su existencia, habÃa albergado el deseo de conocer. Ahora ya no podrÃa. Y este dinero venÃa solo a mÃ: no se repartÃa entre mi persona y toda una familia. Sin duda me habÃa hecho un gran favor. La independencia serÃa algo magnÃfico. SÃ, era consciente de aquello, y el hecho de pensarlo me ensanchaba el corazón.