Jane Eyre
Jane Eyre —Y al misionero concederé mis energÃas, si es eso todo lo que quiere. Pero no me entregaré a mà misma: eso serÃa añadir la cáscara al grano. No las quiere para nada, y por tanto prefiero conservarlas.
—No puedes. No debes… ¿Crees que Dios puede quedar satisfecho con un sacrificio incompleto? ¿Que aceptará una ofrenda mutilada? Estoy abogando por la causa de Dios; te alisto bajo su estandarte. Y, en Su nombre, no puedo admitir una alianza parcial: esta debe ser completa.
—Le daré a Dios el corazón —dije—. Tú no lo quieres.