Jane Eyre
Jane Eyre —¿Qué? ¿No se marchó de Inglaterra?
—¿Marcharse de Inglaterra? ¡No! No cruzaba el umbral de la casa durante todo el dÃa, y por las noches vagaba por los campos como si fuera un fantasma, como si hubiera perdido el juicio. Si quiere mi opinión, creo que fue esa bruja de la institutriz quien le hechizó, señora: antes de su llegada era el hombre más enérgico y vigoroso que pueda imaginar. No era un individuo dado a vicios como el vino, las cartas o las apuestas, y es verdad que no era un hombre apuesto, pero tenÃa valor y voluntad propias. Yo le conocÃa desde que era un niño, ya ve. ¡Y más de una vez deseé que esa maldita señorita Eyre se hubiera ahogado en el mar antes de venir a Thornfield Hall!
—Entonces, ¿el señor Rochester estaba en casa cuando se inició el incendio?