Jane Eyre
Jane Eyre —¿Qué quiere decir?
—El pobre señor Edward —farfulló—. ¡Quién lo iba a decir! Hay quien afirma que fue un justo castigo por haber mantenido su primer matrimonio en secreto e intentado tomar una nueva esposa mientras la primera aún vivÃa, pero a mà me da mucha pena.
—¿Está vivo? —pregunté.
—SÃ, sÃ, vive. Pero muchos creen que habrÃa sido mejor que hubiera muerto.
—¿Por qué? —Sentà que la sangre se me helaba en las venas—. ¿Dónde está? ¿Reside en Inglaterra?
—SÃ, sÃ. Me temo que no puede salir del paÃs. Ahora es un prisionero.
¿Qué clase de agonÃa era esta? ¡El hombre parecÃa resuelto a prolongarla!
—Es ciego —dijo por fin—. El señor Edward se quedó ciego.
Esperaba algo peor. Temà que hubiera perdido la razón, que estuviera loco. Hice acopio de fuerzas para preguntar por el origen de esa desgracia.