Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, no. Jane, no te vayas. No… Ahora que te he tocado, que te he oído, que he sentido el calor que emana de tu presencia y la dulzura de tu consuelo, ya no puedo renunciar a tantas alegrías. A mí ya me quedan pocas: te necesito. Que se ría el mundo, que me llamen egoísta y ridículo, poco me importa. Mi alma te reclama y he de satisfacerla o sufrir en mi cuerpo su venganza.

—Señor, ya le he dicho que me quedaré con usted.

—Sí, pero por quedarte conmigo tú entiendes una cosa y yo otra. Tal vez estés pensando en permanecer a mi lado como una amable enfermera (ya que dada tu naturaleza generosa y cálida tiendes a sacrificarte por aquellos a quien compadeces), y eso debería ser suficiente para mí. Supongo que los únicos sentimientos que puedo permitirme hacia ti son los propios de un padre, ¿no es así, Jane? Contéstame.

—Lo que usted quiera, señor. Estaré contenta de ser solo su enfermera, si cree que es lo mejor.

—Pero no puedes pasarte la vida siendo mi enfermera, Jane. Eres joven: debes casarte.

—El matrimonio me trae sin cuidado, señor.

—¡Pues no debería ser así, Jane! Si yo fuera el mismo de antaño, ya me ocuparía de ello. Pero, ahora, ¡un tronco ciego!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker