Shirley
Shirley CORIOLANO
La pupila de mademoiselle Moore se mostró aquella mañana algo distraída. Caroline olvidaba una y otra vez las explicaciones que recibía; sin embargo, aguantó las reprimendas por su falta de atención sin perder el buen humor. Sentada al sol, cerca de la ventana, parecía recibir con su calor una influencia benéfica que la hacía sentirse feliz y buena a la vez. Así dispuesta, ofrecía su mejor aspecto, y era ésta una visión placentera.
