Shirley
Shirley FIELDHEAD
Sin embargo, Caroline se negó a sucumbir dócilmente: tenía una fortaleza natural en su corazón juvenil, y la aprovechó. Hombres y mujeres no luchan jamás tanto como cuando luchan solos, sin testigos, consejeros o confidentes; sin nadie que los aliente, los ayude o los compadezca.
