Shirley
Shirley Debía abandonar la carretera en aquel punto, puesto que la distancia que le quedaba por recorrer hasta la fábrica de Hollow podía reducirse considerablemente atajando campo a través. Los campos eran llanos y monótonos; Malone siguió una ruta que los atravesaba directamente, saltando setos y muros. No pasó más que por un edificio, que parecía grande y tenía aires de casa solariega, aunque irregular: podía verse un alto gablete, luego un denso montón de elevadas chimeneas; detrás había unos cuantos árboles. Estaba a oscuras, ni una sola bujía brillaba en las ventanas; estaba sumida en un completo silencio: la lluvia que discurría por los canalones y el silbido del viento, violento pero bajo, alrededor de las chimeneas y entre las ramas eran lo único que se oía en torno a la casa.
Pasado este edificio, los campos, llanos hasta entonces, descendían en rápida pendiente; era evidente que acababan en un valle, por el que se oía correr el agua. Una luz brillaba al final de la pendiente: hacia aquel faro se desvió Malone.