Shirley

Shirley

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—A estas mujeres no hay quien las entienda. Tienen la rara habilidad de sobresaltarlo a uno con sorpresas desagradables. Hoy las ves fuertes, rollizas, rojas como cerezas y redondas como manzanas, y mañana se exhiben desmayadas como trajes de luto, pálidas e inanes. ¿Y por qué razón? Ése es el misterio. Tiene sus comidas, su libertad, una buena casa donde vivir y ropas buenas para llevar, como siempre; hace poco, eso bastaba para mantener su lozanía y su animación, y miradla ahora, una pobre chica flaca y pálida que gimotea. ¡Exasperante! Se plantea entonces la pregunta: ¿qué hacer? Supongo que tendré que pedir consejo. ¿Quieres que llame a un médico, hija?

—No, tío, no quiero; un médico no me serviría de nada. Sólo quiero cambiar de aires.

—Bueno, si ése es tu capricho, será satisfecho. Irás a un balneario. No me importa lo que cueste; te acompañará Fanny.

—Pero, tío, algún día habré de hacer algo por mí misma: no tengo fortuna. Sería mejor que empezara desde ahora.

—Mientras yo viva, no serás institutriz, Caroline. No permitiré que se diga que mi sobrina es una institutriz.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker