Shirley
Shirley —Cuando pasee a lo largo de los setos por la tarde, después de cerrar la fábrica, o de noche, cuando ocupo el lugar del vigilante, imaginaré que el aleteo de los pajarillos sobre sus nidos y el susurro de las hojas son tus movimientos; las sombras de los árboles tomarán tu forma; en las blancas flores de los espinos imaginaré ver destellos de ti. Lina, tu imagen me perseguirá donde vaya.
—Nunca estaré donde tú no me desees, ni veré ni oiré lo que no quieras que vea ni escuche.
—Yo te veré en la fábrica a plena luz del dÃa; la verdad es que ya te he visto allà una vez. Hace apenas una semana estaba en un extremo de una de las naves y las chicas trabajaban en el otro extremo, y entre media docena de ellas, moviéndose de un lado a otro, me pareció ver una figura que se parecÃa a la tuya. Fue un efecto de la luz o de las sombras, o del sol que me deslumbraba. Me acerqué a aquel grupo; lo que buscaba se habÃa escabullido: me encontré entre dos rollizas muchachas con delantal.
—No te seguiré al interior de tu fábrica, Robert, a menos que tú me lo pidas.