Shirley

Shirley

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Oír, sin embargo, no bastaba, y así lo comprendieron cuando el grupo de gente siguió avanzando y pareció pasar por delante de la rectoría. Aún se hizo más evidente cuando una voz humana quebró el silencio de la noche, aunque esa voz no pronunció más que una palabra:

—¡Alto!

¡Se hizo el alto! La marcha se detuvo. A continuación se oyeron los cuchicheos de una conversación, de la que no se distinguió una sola palabra desde el comedor.

—Tenemos que oír eso —dijo Shirley.

Se dio la vuelta, cogió las pistolas de la mesa, cruzó sigilosamente la ventana intermedia del comedor, que era, de hecho, una puerta cristalera, recorrió a hurtadillas el sendero hasta el muro del jardín, y se detuvo a escuchar bajo las lilas. Caroline no habría abandonado la casa de haber estado sola, pero donde fuera Shirley, allá iría ella. Miró el arma que había sobre el aparador, pero no la cogió y, al poco, estaba al lado de su amiga. No se atrevieron a asomarse por encima del muro por miedo a que las descubrieran: se vieron obligadas a acuclillarse a su sombra; oyeron estas palabras:

—Parece un edificio viejo y lleno de corredores. ¿Quién vive ahí, aparte del condenado rector?

—Sólo tres mujeres: su sobrina y dos criadas.

—¿Sabes dónde duermen?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker