Shirley
Shirley —Usted sÃ, sin duda, pero eso no importa. Caroline no es masculina, ni lo que llaman una mujer con carácter.
—Yo la he visto encendida de cólera.
—También yo, pero no con fuego masculino: no era más que un resplandor breve, vivido y tembloroso que prendÃa, brillaba, se desvanecÃa…
—Y la dejaba asustada de su propia osadÃa. Esa descripción sirve para otros, además de Caroline.
—Lo que pretendo establecer es que la señorita Helstone, aunque amable, dócil y sincera, es perfectamente capaz de desafiar incluso a la sagacidad del señor Moore.
—¿Qué han estado haciendo ustedes dos? —preguntó Moore súbitamente.
—¿Ha desayunado?
—¿Qué misterio se traen entre manos?
—Si tiene hambre, la señora Gill le dará algo de comer. Vaya al gabinete de roble y toque la campanilla; le servirán como en una posada. O, si lo prefiere, vuelva al Hollow.
—No tengo alternativa: debo regresar. Buenos dÃas. En cuanto tenga un momento libre, vendré otra vez a verla.