Shirley
Shirley El señor Helstone, en aquella época coadjutor de Briarfield, también amaba a Mary, o en cualquier caso, le gustaba. Ella tenía otros admiradores, pues era hermosa como un ángel monumental, pero el clérigo era su preferido en razón de su profesión, pues seguramente ésta conllevaba en parte la ilusión necesaria para incitarla a contraer matrimonio, ilusión que la señorita Cave no hallaba en ninguno de los jóvenes comerciantes de la lana, sus otros admiradores. El señor Helstone no tenía ni pretendía tener la absorbente pasión del señor Yorke; conocía la humilde reverencia que parecía sojuzgar a la mayoría de sus pretendientes; él la veía más como realmente era que los demás; en consecuencia, era más dueño de sí mismo y de ella. Fue aceptado cuando le hizo la primera propuesta de matrimonio y se casaron.