Villette
Villette Creía que yo había nacido bajo su estrella: parecía haber derramado sus rayos sobre mí como un estandarte. Antaño, sin conocerle ni quererle, le juzgué severo y extraño; y su baja estatura, su físico enjuto y nervudo, sus facciones angulosas, su tez oscura y sus modales me desagradaron. Ahora, dominada por su influencia, viviendo gracias a su cariño, conociendo el valor de su intelecto y la bondad de su corazón… le prefería al resto de la humanidad.
Nos separamos: me hizo una promesa, y luego se despidió. Nos separamos: al día siguiente, su barco levó anclas.