Villette
Villette —Él regresará con Polly, o enviará a buscarla.
—¿De veras, señora? ¿Está segura?
—Claro.
—Pero Harriet no cree que lo haga; al menos en mucho tiempo. Está enfermo.
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Apartó las manos de las de la señora Bretton e intentó abandonar su regazo; ella trató de impedÃrselo en un principio, pero la niña dijo:
—Por favor, quisiera bajar. Puedo sentarme en un escabel.
Se le permitió deslizarse de las rodillas al suelo, y, cogiendo un escabel, lo llevó a un rincón sumido en sombras, donde se sentó. La señora Bretton era una mujer de carácter, en los asuntos graves incluso autoritaria, pero a menudo se mostraba pasiva ante las cuestiones sin importancia; dejó que la niña obrara a su antojo.
—Será mejor que no le prestes demasiada atención —me dijo.