Villette
Villette Aunque de un modo diferente, su comportamiento con la niña mayor era igualmente peculiar. Désirée era una criatura muy difícil. «Quelle peste que cette Désirée! Quel poison que cet enfant là[65]!» eran las expresiones que le dedicaban, tanto en la cocina como en las aulas. Entre otras cualidades, poseía una destreza exquisita en el arte de la provocación, que a veces estaba a punto de enloquecer a su bonne y a los demás sirvientes. Entraba a escondidas en sus dormitorios del ático, abría sus baúles y cajones, rompía sin motivo sus mejores cofias y ensuciaba sus mejores chales; aprovechaba cualquier oportunidad para acercarse a la alacena de la salle à manger, donde hacía añicos los objetos de porcelana o de cristal, o al armario de la despensa, donde robaba las conservas, bebía el vino dulce, rompía tarros y botellas, y se las ingeniaba para que las sospechas recayeran sobre la cocinera y su ayudante. Cuando madame veía todo esto, o era informada de ello, su único comentario, expresado con incomparable serenidad, era:
—Désirée a besoin d’une surveillance toute particulière[66].