Villette
Villette Ese segundo «consuelo» apareció en escena en el transcurso de la velada. Yo sabía que se esperaba su regreso aquel mismo día, y durante todas sus horas había visto expectante a la señora Bretton. Estábamos sentados junto al fuego, después de tomar el té, cuando Graham se unió a nuestro círculo; aunque más bien debería decir que lo rompió, pues, como es natural, su llegada ocasionó cierto alboroto, y, como venía hambriento, tuvieron que servirle un refrigerio. El señor Home y él se saludaron como viejos conocidos; pero tardó algún tiempo en prestar atención a la niña.