Villette
Villette —¡Bravo! —exclamó muy serio, sujetando la puerta y quedándose en el umbral—. J’ai tout entendu. C’est assez bien. Encore[126]!
Vacilé un momento.
—Encore! —repitió con severidad—. Et point de grimaces! À bas la timidité[127]!
Recité nuevamente mi papel, pero ni la mitad de bien que cuando estaba sola.
—Enfin, elle le sait —exclamó, no muy satisfecho—, y uno no puede ser demasiado quisquilloso ni exigente en las presentes circunstancias. TodavÃa tiene veinte minutos para prepararse, au revoir! —añadió, dispuesto a marcharse.
—Monsieur —grité, armándome de valor.
—Eh bien. Qu’est-ce que c’est, mademoiselle?
—J’ai bien faim.
—Comment, vous avez faim! Et la collation?
—No sé nada. Ni siquiera la he visto, estaba encerrada aquà arriba.
—Ah! C’est vrai[128]! —dijo él.