Villette
Villette Aquel hombrecillo capaz, aunque exaltado y codicioso, tenÃa la manÃa de hacer una campaña constante contra el amour propre de cualquier ser humano, excepto el suyo propio. Adoraba exhibirse en público, pero sentÃa una profunda aversión a que otro lo hiciera. Se contenÃa, se dominaba siempre que podÃa; y, cuando era incapaz, estallaba como una tormenta en el interior de una botella.
La vÃspera de los exámenes, paseaba yo por el jardÃn al atardecer, como los demás profesores y las alumnas internas. Monsieur Emanuel vino a mi encuentro en l’allée défendue; tenÃa un cigarro en los labios; su paletot —una prenda muy caracterÃstica, sin una forma concreta— colgaba oscuro y amenazador; la borla de su bonnet grec ensombrecÃa duramente su sien izquierda; sus bigotes negros parecÃan erizarse como los de un gato furioso; algo apagaba el fulgor de sus ojos azules.
—Ainsi —empezó a decir bruscamente, deteniendo mi marcha—, vous allez trôner comme une reine; demain - trôner à mes côtés? Sans doute vous savourez d’avance les délices de l’autorité. Je crois voir en vous je ne sais quoi de rayonnante, petite ambitieuse[136]!