Villette
Villette —Vamos, no seremos rivales, seremos amigos —prosiguió—. El examen se celebrará, y yo elegiré un buen momento; y en vez de enfadarme y crearle dificultades, como me sentÃa inclinado a hacer hace diez minutos (pues tengo mis momentos de mal genio: siempre los he tenido, desde la infancia), la ayudaré sinceramente. Después de todo, está usted sola, es extranjera y tiene que ganarse la vida; puede que sea conveniente que se dé a conocer. Seremos amigos: ¿de acuerdo?
—Con la mayor franqueza, monsieur. Me alegra tener un amigo. Lo prefiero a un triunfo.
—Pauvrette[142]! —exclamó él y, dándose media vuelta, abandonó el sendero.
El examen salió bien; monsieur Paul cumplió lo prometido e hizo cuanto pudo por facilitarme la tarea. Al dÃa siguiente se efectuó la entrega de premios; eso también pasó; el curso escolar terminó; las alumnas se fueron a sus casas, y empezaron las largas vacaciones.