Villette
Villette —TraerÃa mis labores —exclamó, al retirar mi taza de té vacÃa— y pasarÃa todo el dÃa contigo si ese despótico John Graham no lo hubiera prohibido expresamente. «Mamá», me dijo antes de partir, «escúchame bien, no quiero que fatigues a tu ahijada con chismorreos»; y luego añadió que preferÃa que me quedase en mis habitaciones y te privara de mi magnÃfica compañÃa. Cree que has tenido unas fiebres nerviosas, Lucy, a juzgar por tu aspecto. ¿Es cierto?