Villette
Villette Mi jornada fue solitaria, pero la perspectiva de la próxima velada hizo sus horas más cortas y animadas. Además, me sentÃa muy débil y me alegraba poder descansar. Cuando transcurrieron las horas de la mañana —esas horas que producÃan, incluso a los desocupados, la sensación de tener muchos asuntos que dirimir y muchas tareas que realizar, la vaga impresión de tener que atender ciertas obligaciones—, cuando pasaron esas horas de agitación y el silencioso atardecer acalló los pasos de las criadas en habitaciones y escaleras, me sumà en una especie de ensueño muy agradable.