Villette
Villette —Le sorprenderá oÃr que nunca se me ha ocurrido solicitar semejante privilegio.
—¿Ha visto cartas escritas de su puño y letra?
—SÃ, algunas dirigidas a su tÃo.
—No creo que les falte ingenio ni naïveté; hay tanta gracia y tan poca hipocresÃa en su alma…
—Escribe con bastante claridad cuando se dirige a monsieur de Bassompierre: para que pueda leer sus misivas de corrido (de hecho, las cartas de Ginevra a su rico pariente eran normalmente documentos de negocios, inequÃvocas peticiones de dinero).
—¿Y su letra? Seguro que es bonita, ligera, femenina.
Lo era, y asà se lo dije.
—Estoy convencido de que la señorita Fanshawe lo hace todo bien —dijo el doctor John; y, como yo no parecÃa muy entusiasmada con su comentario, agregó—: Usted, que la conoce, ¿hay algo en lo que no sea perfecta?
—Sabe hacer muy bien varias cosas.
(«Entre otras, coquetear», añadà para mis adentros).
—¿Cuándo cree que volverá a la ciudad? —se apresuró a preguntar.