Villette
Villette —Oui, oui, ma bonne amie: je vous donne la permission de coeur et de gré. Votre travail dans ma maison a toujours été admirable, rempli de zèle et de discrétion: vous avez bien le droit de vous amuser. Sortez donc tant que vous voudrez. Quant à votre choix de connaissances, j’en suis contente; c’est sage, digne, louable[230].
Cerró los labios y continuó la lectura de la Gazette.
El lector no debe juzgar con demasiada severidad el hecho insignificante de que por aquellos dÃas el triplemente escondido paquete de cinco cartas desapareciera temporalmente de mi escritorio. Como es natural, sentà una gran consternación al descubrirlo; pero en seguida recobré el ánimo.
«¡Paciencia! —susurré para m×. Guarda silencio y espera tranquilamente; las cartas volverán a aparecer».
Y asà fue: se habÃan limitado a hacer una pequeña visita al cuarto de madame; y, tras superar con éxito su inspección, regresaron a su debido tiempo: al dÃa siguiente estaban en su sitio.