Villette
Villette —Monsieur Emanuel, le perdono.
—Pero dÃgalo con su voz habitual, no con ese tono tan extraño: Mon ami, je vous pardonne.
Me hizo sonreÃr. ¿Cómo evitarlo al ver su tristeza, su ingenuidad, su insistencia?
—Bon! —exclamó—. Voilà que le jour va poindre! Dîtes donc, mon ami[256].
—Monsieur Paul, je vous pardonne.
—Nada de monsieur: llámeme del otro modo o no la creeré sincera. Un nuevo esfuerzo… mon ami o, si lo prefiere, en su idioma… ¡amigo mÃo!