Villette
Villette «Ha debido de ser madame Beck —me dije, finalmente—; ha entrado en el aula, me ha visto dormida y ha pensado que podÃa enfriarme. Para ella soy una máquina muy útil, que desempeña bien la función para la que fue contratada; no quiere que me deteriore innecesariamente. Y ahora daré un paseo —pensé—; el aire es fresco, pero no demasiado frÃo».
De modo que abrà la puerta acristalada y salà al berceau.