Villette
Villette —Esta noche, ¡cuán importante es para mĂ la Memoria! —exclamó—. La considero mi mejor amiga. En estos instantes me proporciona un gran placer; y devuelve a mi corazĂłn, de un modo hermoso y vĂvido, ciertas realidades… no meras ideas vacĂas… sino lo que en otro tiempo fueron realidades, y que yo hacĂa mucho tiempo que creĂa muertas, desvanecidas, mezcladas con el polvo de la sepultura. Revivo las horas, los pensamientos, las esperanzas de mi juventud. Siento renacer el amor de mi vida, mi Ăşnico amor, casi mi Ăşnico afecto, pues no soy una mujer especialmente bondadosa ni afable. Sin embargo, he experimentado sentimientos muy intensos, y esos sentimientos tenĂan un destinatario, a quien yo querĂa tanto como la mayorĂa de los hombres y las mujeres quieren a los seres innumerables en los que desperdician su amor. Mientras amĂ© y fui amada, ¡quĂ© feliz fue mi existencia! ¡Con quĂ© viveza vuelve a mĂ aquel año tan glorioso! ¡QuĂ© primavera tan hermosa! ¡QuĂ© verano tan cálido y alegre! ¡Cuán suave era la luz de la luna, bañando de plata las noches otoñales! ¡QuĂ© ardiente era la esperanza bajo las aguas heladas y los campos cubiertos de escarcha! Durante todo aquel año, mi corazĂłn viviĂł por y para Frank. ¡Mi noble Frank, mi leal Frank, mi buen Frank! Mucho mejor que yo, ¡cuán elevados eran sus ideales! Es algo que comprendo y que digo ahora: si pocas mujeres han sufrido lo que yo con su pĂ©rdida, pocas disfrutaron como yo con su amor. Era un amor por encima de lo comĂşn; no dudaba de Ă©l ni de Frank. Era un amor que honraba, protegĂa y elevaba, además de llenar de felicidad a la mujer que lo recibĂa. Me gustarĂa comprender… ahora que estoy tan extrañamente lĂşcida, Âżpor quĂ© me fue arrebatado? ÂżPor quĂ© crimen fui condenada, despuĂ©s de doce meses de dicha, a soportar treinta años de aflicciĂłn?