Villette
Villette —¿Cree usted, señor, que hay alguien a la altura de Paulina? ¿PreferirÃa otros al doctor Bretton? ¿Piensa que una posición social más elevada o una mayor riqueza cambiarÃan sus sentimientos hacia un futuro yerno?
—Pone usted el dedo en la llaga —exclamó.
—Mire a los aristócratas de Villette, ¿acaso le gustarÃa alguno, señor?
—No… ningún duc, baron o vicomte que yo conozca.
—Sé que muchos de esos caballeros piensan en ella, señor —proseguÃ, armándome de valor al ver que despertaba su atención y no su repulsa—. Asà que vendrán otros pretendientes si rechaza al doctor Bretton. Supongo que, dondequiera que vaya, no le faltarán aspirantes. Además de ser una rica heredera, tengo la impresión de que Paulina cautiva a casi todo el mundo que la conoce.
—¿De veras? ¿Cómo? Mi pequeña no es considerada ninguna belleza.
—La señorita de Bassompierre es muy hermosa, señor.