Villette
Villette —SÃ; pero pensé que era para distraerse un poco… del mismo modo que uno se divierte con un precioso niño.
—Ella se condujo con distinción; y oà decir a los caballeros franceses que su hija estaba «pétrie d’esprit et de graces[382]». El doctor Bretton pensó lo mismo.
—Es una muchacha buena y adorable, desde luego; y estoy convencido de que tiene carácter. Me viene a la memoria una ocasión en que caà enfermo, y Polly me cuidó; creyeron que morirÃa; recuerdo cómo, a medida que empeoraba mi salud, aumentaban su fortaleza y su ternura. Y, cuando empecé a recuperarme, ¡parecÃa un rayo de sol en mi habitación! SÃ; jugaba a mi alrededor tan alegre y silenciosa como la luz. Y ¡ahora quieren casarse con ella! No deseo separarme de mi pequeña —exclamó, compungido.
—Hace mucho tiempo que conoce al doctor Bretton —señalé—, será más fácil entregársela a él que a otra persona.
Reflexionó tristemente.