Villette
Villette Isabelle, una niña que yo habÃa cuidado mientras estuvo enferma, se acercó. ¿También ella se burlarÃa de mÃ?
—Que vous êtes pâle! Vous êtes donc bien malade, mademoiselle[398]! —exclamó, llevándose un dedo a los labios y mirándome fija y tristemente, con una simpleza que en aquel momento me pareció más hermosa que la inteligencia más penetrante.