Villette
Villette Carece de importancia que a los cinco minutos desvelara el secreto: descifrada la clave del misterio, desvanecida su ilusión, carece de importancia que reconociera en seguida los materiales de aquellos solemnes fragmentos: la madera, la pintura, el cartón; esos descubrimientos inevitables no destruyeron el encanto ni mermaron la fascinación de aquella noche. Carece de importancia que encontrara una explicación a la gran fête, una fête desconocida para la conventual rue Fossette, aunque había empezado al amanecer y seguía llena de pujanza cerca de la medianoche.