Villette
Villette En el pasado, dice la historia, había sobrevenido una terrible crisis en el destino de Labassecour, lo que había supuesto no sé qué peligro para los derechos y libertades de sus nobles ciudadanos. Había habido rumores de guerra, si no auténticas guerras; luchas en las calles, tumultos, desórdenes, barricadas, amotinamientos de los ciudadanos, intervención de las tropas, muchas pedradas e incluso algunos tiros. La tradición sostenía que habían caído algunos patriotas: en la vieja Basse-Ville se visitaba un recinto, magníficamente empotrado en un muro, donde se conservaban, según decían, los huesos sagrados de los mártires. Fuera como fuera, cierto día del año se seguía celebrando una fiesta en honor de esos patriotas y mártires de memoria un tanto apócrifa: por la mañana, solemne Te Deum en la iglesia de St Jean Baptiste; por la noche, espectáculos y toda clase de decorados y luces como los que en aquellos momentos presenciaba.