Cumbres Borrascosas

Cumbres Borrascosas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No hubo respuesta a mi pregunta y, al mirar a mi alrededor, sólo vi a Joseph que traía un cubo de comida para los perros, y a la señora Heathcliff, inclinada sobre el fuego, entreteniéndose en quemar un paquete de fósforos que se había caído de la repisa de la chimenea cuando volvió a poner en su sitio el bote de té. El primero, cuando hubo depositado la carga, echó una mirada crítica por la habitación y con voz cascada chilló:

—¡No sé cómo puede quedarse ahí sin hacer nada cuando todos se han puesto a trabajar! Pero es usted una inútil, y de nada sirve hablar… nunca enmendará sus malas costumbres, ¡irá derecha al infierno, lo mismo que su madre!

Por un momento pensé que aquella perorata iba dirigida a mí y, bastante furioso, avancé hacia el viejo miserable con la intención de echarle a patadas, pero la señora Heathcliff me detuvo con su respuesta:

—¡Viejo hipócrita escandaloso! —replicó—. ¿No tienes miedo de ser llevado por los aires cuando pronuncias el nombre del diablo? Te advierto que dejes de provocarme o solicitaré tu secuestro como un favor especial. ¡Se acabó! Atiende, Joseph —continuó, cogiendo de un estante un gran libro oscuro—. Te mostraré lo mucho que he progresado en la Magia Negra. Pronto estaré capacitada para ponerlo todo en claro. ¡La vaca roja no se murió por casualidad y tu reumatismo difícilmente puede considerarse como un don providencial!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker