Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Adiviné por este relato que la total falta de afecto había hecho al joven Heathcliff egoísta y desagradable, si es que no lo era ya de nacimiento, y mi interés por él, en consecuencia, decayó, aunque aún me conmovía un sentimiento de dolor por su suerte y un deseo de que le hubieran dejado con nosotros. El señor Linton me animaba a obtener información. Me imagino que pensaba mucho en él y hubiera corrido algún riesgo por verle. Una vez me dijo que preguntara al ama de llaves si iba alguna vez al pueblo. Ella me contó que sólo había ido dos veces, a caballo, acompañando a su padre y las dos aparentó estar completamente destrozado durante los tres o cuatro días siguientes. El ama de llaves les dejó, si mal no recuerdo, dos años después de llegar él, y la sucedió otra que yo no conocía y todavía vive allí.