Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas —Eso es. Vamos, Nelly, cállate la boca. Será un placer para ella hacernos una visita. Hareton, adelántate con la niña. Tú irás conmigo, Nelly.
—No, ella no irá a semejante sitio —grite, luchando por soltar el brazo del que me habÃa cogido. Pero ella, dando la vuelta a la cima a toda velocidad, estaba ya casi en el umbral. El compañero que la asignó ni siquiera pretendió escoltarla, se escurrió por un lado del camino y desapareció.
—Señor Heathcliff, esto está muy mal —continué—. Usted sabe que no tiene buenas intenciones. Verá a Linton y lo contará todo tan pronto como volvamos, y yo seré la culpable.
—Quiero que vea a Linton —respondió—. Últimamente tiene mejor aspecto, a menudo no está para que le vean. Pronto la convenceremos de que mantenga la visita en secreto. ¿Qué mal hay en ello?
—El mal está en que su padre me odiarÃa si descubriera que la he permitido entrar en casa de usted y estoy convencida de que esconde alguna mala intención al animarla a hacerlo —repliqué.
—Mi intención es todo lo honrada que cabe. Te informaré de todo su alcance —dijo—. Que los dos primos se enamoren y se casen. Actúo generosamente con tu amo. Su chiquilla no tiene expectativas, y si secunda mis deseos, serÃa designada al punto coheredera con Linton.