Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Salí precipitadamente en un estado de terror insensato y le dije a Joseph:
—El amo quiere que le lleve una vela y le vuelva a encender el fuego.
Pues yo no me atrevía a entrar de nuevo allí en aquel momento.
Joseph recogió unas brasas en la pala y fue, pero volvió inmediatamente con ella y con la bandeja de la cena en la otra mano, diciendo que el señor Heathcliff se iba a la cama y no quería nada de comer hasta la mañana. Le oímos subir la escalera de inmediato. No se dirigió a su alcoba acostumbrada, sino que se metió en ésa de la cama de los paneles. Su ventana, como ya indique, es lo bastante ancha para que cualquiera pase por ella, y se me ocurrió que planeaba otra excursión nocturna de la que prefería que no sospecháramos.