El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —Lo entregó todo la otra vez —contestó nerviosa la señora Dúnchil.
—Bueno —dijo el actor—, si es asÃ, ¡qué le vamos a hacer! Si ya ha entregado todo, no nos queda otro remedio que despedirnos de Serguéi Gerárdovich —y el actor hizo un gesto majestuoso.
Dúnchil se volvió con dignidad y muy tranquilo se dirigió hacia bastidores.
—¡Un momento! —le detuvo el presentador—. Antes de que se despida quiero que vea otro número de nuestro programa —y dio otra palmada.
Se corrió el telón negro del fondo del escenario y apareció una hermosa joven con traje de noche, llevando una bandeja de oro con un paquete grueso, atado como una caja de bombones, y un collar de brillantes que irradiaba luces rojas y amarillas.
Dúnchil dio un paso atrás y se puso pálido. La sala enmudeció.
—Dieciocho mil dólares y un collar valorado en cuarenta mil rublos en oro —anunció el actor con solemnidad— guardaba Serguéi Gerárdovich en la ciudad de Járkov, en casa de su amante Ida Herculánovna Vors. Es para nosotros un placer tener aquà a la señorita Vors, que ha tenido la amabilidad de ayudarnos a encontrar este tesoro incalculable, pero inútil en manos de un propietario. Muchas gracias, Ida Herculánovna.