El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita —Tengo fe —susurraba Margarita solemnemente—, ¡tengo fe! ¡Algo va a pasar! No puede dejar de suceder, porque si no, ¿por qué tengo que sufrir este dolor hasta el final de mis dÃas? Confieso que he vivido una doble vida oculta a los demás, pero el castigo no puede ser tan cruel… Algo tiene que suceder inevitablemente, porque es imposible que esto dure siempre. Además estoy segura de que mi sueño ha sido profético, lo jurarÃa…
Asà hablaba Margarita Nikoláyevna, mirando las cortinas rojas inundadas de sol, mientras se vestÃa apresuradamente y peinaba su pelo rizado delante de un espejo de tres caras.
Aquella noche Margarita habÃa tenido un sueño extraordinario. Durante su invierno de tortura no habÃa soñado jamás con el maestro. De noche la abandonaba y sufrÃa sólo por el dÃa. Y aquella noche lo habÃa visto.