El Maestro y Margarita

El Maestro y Margarita

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Margarita Nikoláyevna estaba ya en el vestíbulo, poniéndose el abrigo para ir a dar un paseo. Natasha, su bella criada, preguntó qué tenía que hacer de segundo plato, y al oír que lo que quisiera, para distraerse, entabló conversación con su dueña, diciendo Dios sabe qué: que si el día anterior un prestidigitador había estado haciendo trucos en el teatro, que todos se quedaron con la boca abierta, que repartía gratis perfumes extranjeros y medias, y después, cuando terminó la sesión y el público salió a la calle, ¡zas!: todos estaban desnudos. Margarita Nikoláyevna se derrumbó en una silla, que había debajo del espejo, y se echó a reír.

—¡Natasha!, pero ¿no le da vergüenza? —decía Margarita Nikoláyevna—. Es usted una chica inteligente, ha leído mucho… ¡Cuentan en las colas esos disparates y usted los repite!

Natasha se puso colorada y repuso, con mucho calor, que no era ninguna mentira, que ella misma había visto con sus propios ojos en la tienda de comestibles de Arbat a una ciudadana que llegó con zapatos y, cuando se acercó a la caja a pagar, los zapatos desaparecieron y se quedó sólo con las medias. ¡Con los ojos desorbitados y un agujero en el talón! Los zapatos eran mágicos, zapatos de la función.

—¿Así se quedó?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker