El Maestro y Margarita

El Maestro y Margarita

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Olvidando la ropa tirada por el suelo, Natasha corrió hacia el tocador y se quedó mirando los restos de crema con los ojos encendidos por la envidia. Sus labios se movían en silencio. Se volvió hacia Margarita Nikoláyevna y pronunció con beatitud:

—¡Qué cutis! ¡Pero qué cutis, Margarita Nikoláyevna! ¡Si parece que reluce!

Volvió en sí y corrió hacia los trajes tirados, los levantó para quitarles el polvo.

—¡Déjelo! —gritaba Margarita—. ¡Al diablo! ¡Déjelo todo! O no, lléveselo de recuerdo. ¡Llévese todo lo que haya en esta habitación!

Natasha, como si de repente se hubiera vuelto loca, se la quedó mirando, se colgó a su cuello y gritó dándole besos:

—¡Si parece de raso! ¡Si reluce! ¡De raso! ¡Y las cejas!

—Coja todos los trajes, los perfumes y lléveselo todo a su baúl, escóndalo —gritaba Margarita—, pero no se lleve las joyas, porque podrían acusarla de robo.

Natasha agarró todo lo que encontró a mano: vestidos, zapatos, medias y ropa interior y salió del dormitorio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker