Don Juan
Don Juan Es constante realidad humana la de que el deseo de vivir alarga la vida, y tengo a cientos experiencias que citar sobre ello. Hay enfermos que saben que no pueden escapar a la muerte y que se sostienen tiempo y tiempo, sin embargo, sólo con la ilusión de vivir, con tal que su buena esposa no venga a matarlos manifestándoles su dolor, ya que es más fácil lisonjearse de una dichosa cura, aunque imposible, deseada, que no dedicarse a imaginar que se tiene delante la horrorosa guadaña que acaba con nosotros. Se pretende también que una renta vitalicia, puesta sobre la cabeza de un viejo, es para él la mejor garantÃa de una vida larga… Lo mismo sucedÃa a nuestros náufragos que se hallaban abandonados en la débil lancha sobre la inmensa y tormentosa mar; vivÃan con el amor de la vida y eran capaces de soportar más desgracias de las que puedan creerse. Tan duros como rocas, resistÃan todos los embates. Pero… el hombre es un animal carnÃvoro y es necesario que coma, a lo menos una vez al dÃa, puesto que no puede vivir del aire. Asà pensaban nuestros pobres náufragos.
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