En la sangre

En la sangre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ella continuó charlando, criticando, ocupándose del público, del baile; él teniéndola abrazada; le decía que la quería, le daba besos él, de vez en cuando, en el pescuezo, debajo de la oreja; se estremecía ella toda, se encogía; uno a uno, empezó con suavidad a desprenderle los botones de la bata él; íbasela de nuevo abotonando ella:

-Vaya... quieto... estese quieto, quietito le digo... -en una dulce languidez, perezosamente, como dormitando repetía.

Turbaba, embargaba el aire los sentidos; marcaba un olor acre a sudor y a patchoulí, podía provocar el asco o el deseo, como repugnan o incitan a comer ciertos manjares. Pasaban entrelazadas como hechas trenzas las parejas. Un hombre y una mujer, cerca, allí, se manoseaban. La orquesta terminaba el vals de Fausto.

Bruscamente se sintió, se vio arrojar, echar de espaldas Máxima a lo ancho del sofá, empujada por Genaro, y él sobre ella:

-¿Qué?... ¡no!... -balbuceó azorada.

-¡Cállate, que si te oyen, que si nos ven, se arma un escándalo!

Crujieron los elásticos, hubo un rumor sordo y confuso, un ruido ahogado de lucha, luego un silencio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker