En la sangre
En la sangre -Debo prevenirte que no es una venta definitiva, que he puesto una condición, que hay una cláusula que establece lo que llaman pacto de retro-venta, un artículo del contrato que nos da acción a quedarnos de nuevo con la finca, dentro de cierto tiempo y por el mismo precio.
Ya ves que nada se pierde y que estaríamos siempre en tiempo de recuperarla, si quisieras.
-¿A qué venderla entonces? No es tan bueno el precio, tan espléndido el negocio como dices, cuando te reservas tú mismo la facultad de deshacerlo...
-¿Eh?... este... es que nunca puede uno contar sobre seguro, de una manera absoluta, tú comprendes y, por precaución nada más, por un exceso de prudencia, he juzgado conveniente dejar esa puerta abierta...
Pero, en fin, si te fastidia, si tanto desagrado te causa, doblemos la foja y que no se hable más. Buscaré comprador para alguna de las otras propiedades.
-Lo que quiere decir que necesitas dinero aún, más dinero todavía...
Oye Genaro, escúchame. No estoy al cabo de tus cosas, ni menos te pido ni pretendo que me impongas de ellas. Repetidas veces ya, me has visto ceder sin resistencia a tus deseos, me he mostrado contigo sumisa y complaciente, he firmado lo que ha sido tu voluntad que firme, sin preguntarte siquiera por qué, ni para qué.