En la sangre
En la sangre ¿Ni cuándo era tan mentira, tan cuento tártaro lo de los montes y maravillas que le habÃa pintado? Él mismo conservaba una esperanza, estaba en el fondo penetrado de que, tarde o temprano, un vuelco se operarÃa, llegarÃa a producirse la reacción consiguiente a toda crisis.
¡Pues no que, de no ser por eso y de no creerlo asÃ, se habrÃa mostrado tan listo, se habrÃa puesto tan en cuatro él por pagar!... Como no hubiese ido hasta echarle la capa al toro... Estaba muy bueno, muy bonito, sonaba muy bien lo de la honra, pero el provecho quedaba en casa...
En fin, lo que por el momento interesaba, eran los trescientos mil de la otra, verÃa de brujulearse, de maniobrar con ellos.