En la sangre
En la sangre Fiasco, había dado fiasco, un fiasco completo... ni más ni menos que como a perro lo miraba... y era un hombre, sin embargo, el que acababa de anunciar su resolución de matarse y a su propia mujer era a quien se lo había dicho, y de su propia casa, del seno mismo de su hogar, que esa prueba de helado desafecto le llegaba...
Solo, solo, lo había estado, lo estaría toda su vida, siempre, era fatal... Indiferencia, cuando no alejamiento, repulsión, era lo que había encontrado él, lo que había cosechado a lo largo de su camino...
-Solo, solo -repetíase Genaro tristemente, dominado, a pesar suyo, por una extraña y afligente impresión de desamparo, como sintiendo que zozobrara su ser en las tinieblas de un vacío inconmensurable.
No; era injusto, la vieja, la pobre vieja, ella sí, ella únicamente...
Y años enteros hacía que ni palabra le escribía a la madre, y, muchas veces, ni el trabajo de leer sus cartas se tomaba... Siempre la misma historia, también, la misma música, el sempiterno estribillo... que no quería morirse sin verlo, que fuese a Europa él, que ella enferma, paralítica, tullida como estaba de pies y manos, ni pensar podía en moverse.