En la sangre
En la sangre
Consagrose desde entonces al estudio, de lleno, con pasión, y una vida de lucha empezó para Genaro.
Era un anhelo constante, un afán de saber, de descollar entre los otros estudiantes, distanciado ahora de sus antiguos compañeros de «parranda», cuya sociedad rehuía y a quienes solía encontrar sólo de paso, al cruzar los alrededores del mercado o esperando en los claustros la hora de clase.
Apenas durante el corto tiempo que las atenciones de su empleo le reclamaban, veíasele ausente de su casa. Volvía después, se retraía, se encerraba entre las cuatro paredes de su cuarto, solo con sus libros.
Y redoblaban su dedicación y su ahínco a medida que el año trascurría, que se acercaba el plazo fatal de los exámenes, el día terrible de la prueba.
