Música sentimental
Música sentimental Se trataba de mi conciencia, en una palabra, ese perro de guardia que me estaba ladrando a la oreja.
Al fin, cansado de disparar bebiéndome los vientos, poco a poco, como caballo desbocado que agarra el campo, me fui sujetando solo y me paré.
Sí, era feo, era indigno, era desleal, pero era humano y yo era hombre.